Tratamiento para la ansiedad

A continuación le explicaremos cuál es el mejor tratamiento para la ansiedad entre los diferentes que existen en la actualidad. La ansiedad es un temor, una preocupación extrema que debilita la voluntad de las personas de tal manera que puede llegar a interferir con sus actividades habituales. Cada tipo de ansiedad tiene unas características concretas, por lo que los síntomas y su tratamiento deben ajustarse a cada tipología, pero en cualquier caso es importante aplicar el tratamiento psicológico o farmacológico -o su combinación- adecuada para cada situación y así evitar que pueda desarrollarse negativamente y desemboque en trastornos más graves.

Los tratamientos psicológicos -psicoterapia- que tratan la ansiedad suelen ser la terapia de conducta y la terapia cognitiva-conductual. Esta última se suele utilizar para que los y las pacientes puedan identificar con claridad qué es aquello que les provoca ansiedad y cómo controlar esa sensación: la parte cognitiva ayuda a cambiar los patrones que hasta ahora han guiado sus pensamientos en una situación determinada y que provocan su temor, y la parte de la conducta se centra en cambiar la manera de reaccionar ante esas situaciones conflictivas. A las personas que tienen fobia social, por ejemplo, se las expone a situaciones sociales que les provocan miedo. Estos tratamientos se aplican únicamente cuando la persona está dispuesta a hacerlos y están focalizados en la causa concreta de su ansiedad. Además de esta técnica, los tratamientos psicológicos también intentan enseñar a controlar la respiración profunda, y que el o la paciente aprendan a realizar ejercicios que les ayuden a reducir la ansiedad y a mejorar su capacidad para relajarse.

Por otro lado se pueden encontrar varios tipos de medicamentos para tratar la ansiedad que, recetados por psiquiatras, ayudan a aliviar y a controlar estos trastornos de la ansiedad mientras se acude a psicoterapia. Los medicamentos más utilizados son, en primer lugar, los antidepresivos. En un principio se usaron para tratar la depresión, pero han demostrado ser efectivos también en este tipo de trastornos. Existen varios tipos: los inhibidores selectivos de la recaptación de la serotonina (ISRSs); los tricíclicos, anteriores a los ISRSs y de los que también se va aumentando la dosis de forma gradual; los inhibidores de la monoamino oxidasa, los más antiguos de los citados y los que tienen más contraindicaciones (incluso con alimentos). En segundo lugar se recetan ansiolíticos, benzodiazepinas, que son prescritas por periodos cortos de tiempo debido a su poder adictivo. Por último existen los bloqueadores beta, que ayudan a prevenir los síntomas físicos que provoca la ansiedad.




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