Tratamiento para el sida

El VIH, o Virus de Inmunodeficiencia Humana, es el causante y explicita bastante bien en qué consiste la enfermedad del SIDA, Síndrome de Inmunodeficiencia Adquirida. Se trata de un virus que ataca a las células de sistema inmune del organismo de las personas, por lo tanto quien se ha infectado con él quedan expuestas a cualquier enfermedad sin que su organismo pueda responder a ella.

Con el paso de los años se han ido consiguiendo importantes avances médicos, y los actuales tratamientos antirretrovirales han logrado que la enfermedad haya pasado de ser mortal -en el mundo occidental desarrollado-, a que el desarrollo del SIDA se retrase muchos años; este tratamiento antirretroviral se debe tomar todos los días, tal y como se ha prescrito, pues el fallo en la ingesta anula su efectividad.

El tratamiento para el sida se compone de medicamentos antirretrovirales (anti-VIH o antivirales VIH) que combaten el VIH para que éste no se reproduzca en el organismo. Para que el tratamiento sea más efectivo deben combinarse varios medicamentos -en una persona pueden existir cepas diferentes del virus-, lo que se conoce como terapia combinada, y la combinación de tres o más se denomina “Tratamiento Antirretroviral de Gran Actividad” (TARGA).

Se pueden encontrar cinco grupos: los “Inhibidores Nucleósidos/Nucleótidos de Transcriptasa Inversa”, los primeros en aparecer (1987), que se interponen en el proceso de duplicación del virus actuando sobre una de sus  proteínas: la transcriptasa. El segundo grupo de medicamentos es el de los “Inhibidores No Nucleósidos de la Transcriptasa Inversa”, surgieron en 1997, e impiden que la célula se duplique al suspender la actividad  de la transcriptasa inversa. El siguiente grupo es el de los “Inhibidores de la Proteasa”, otra de las proteínas que intervienen para duplicar el virus, y fue aprobado en 1995. El cuarto grupo es el de “Inhibidores de la Fusión e Inhibidores de la Entrada” (T-20), que impide la fusión y solo se utiliza en personas que ya hayan probado otros tratamientos; se inyecta, y está incluido dentro de los inhibidores de entrada, que bloquean uno de los receptores de las células inmunológicas del organismo impidiendo que el VIH se adhiera a esa célula sana. El último grupo el de los “Inhibidores de la Integrasa”, el raltegravir, que impide la producción de la enzima integrasa, encargada de posibilitar al VIH introducir su material genético en la célula humana sana.




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