Tratamiento para la tiroides

La glándula tiroidea es la glándula neuroendocrina encargada de producir hormonas. Como popularmente se conoce, esta glándula tiene forma de mariposa, color grisáceo y se encuentra en la tráquea.

Existen dos tipos de enfermedades muy comunes provocadas por la tiroides y son: el hipertiroidismo y el hipotiroidismo.

El hipertiroidismo se produce cuando esta glándula libera en un tiempo récord una cantidad exagerada de hormonas. Los principales síntomas son: un cansancio prolongado y sin causa, un agrandamiento notorio de la glándula, sensación de ansiedad, palpitaciones, dificultad para concebir el sueño, pérdida continuada del peso corporal, entre otros.

El mejor tratamiento para esta afección concreta está basado en la administración de fármacos anti tiroideos, la aplicación de yodo radiactivo y como método más invasivo para los casos más agudos, la extirpación de la glándula tiroidea.

Como hemos visto anteriormente en la descripción de síntomas, el hipertiroidismo puede provocar ansiedad, taquicardias y sudoración excesiva. Para minimizar estos molestos síntomas, los endocrinos prescriben fármacos betabloqueadores, grandes aliados en esta patología.

enfermedades por la gládulas tiroides

La evolución de los enfermos de hipertiroidismo es generalmente muy positiva, ya que en gran cantidad de casos es curable e incluso puede llegar a desaparecer sin necesidad de prescripción de fármacos concretos.

Por su parte, el hipotiroidismo aparece cuando esta glándula endocrina es lenta y no produce la cantidad necesaria de hormonas tiroideas. Cuando esto ocurre, el afectado nota síntomas como: cambio de la voz, convirtiéndose en más ronca y profunda; disminución del ritmo cardiaco, dolor articular, fatiga crónica, aumento del peso corporal, etc.

El principal objetivo de los tratamientos frente al hipotiroidismo es establecer la hormona tiroidea que está faltando en el enfermo. El fármaco conocido como Levotiroxina es el más recomendado por los endocrinos. El tratamiento comienza con dosis bajas, que se van aumentando según la necesidad del paciente y la severidad del trastorno.

Pese a que el pronóstico de los enfermos es bueno, la administración del tratamiento será continua, lo que quiere decir que un enfermo de hipotiroidismo deberá recibir tratamiento mientras viva.

Los enfermos de ambas patologías deberán seguir las recomendaciones específicas de su médico, un estudio exhaustivo de su evolución y seguir una dieta alimenticia propicia para su enfermedad.




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