Principales técnicas del masaje en Bilbao

Existen muchas técnicas y métodos de masajes. A continuación os describimos algunos de los movimientos más frecuentes y populares:

El roce superficial. Se trata de una de las técnicas más antiguas. Consiste en un movimiento suave que se utiliza solo para el masaje superficial. Entre sus efectos beneficiosos encontramos  la eliminación de las células muertas de la piel, la mejora la respiración de la misma, un aumento de la función secretora de las glándulas sebáceas y sudoríparas y de la contracción de los músculos cutáneos y el aumento del tono cutáneo-muscular. Además, también aumenta la velocidad de la circulación sanguínea y el consumo de oxígeno  por los tejidos. El roce superficial también puede contribuir a eliminar la excitación. Con esta técnica, la piel se vuelve más suave y elástica. Puede hacerse linealmente, en zigzag, con movimientos concéntricos o combinando las líneas con el zigzag.

La presión deslizante. Es la técnica primordial de todos los tipos de masaje. Puede realizarse de manera transversal a la zona tratada, con el borde de la palma de la mano, con el dorso de la mano o con la base de las dos manos. Tiene efectos positivos obre la piel, el tejido celular o los músculos, a la vez que mejora la circulación de sangre y linfa y el intercambio de tejidos.

El amasamiento. Gracias a esta técnica mejora la circulación sanguínea y se activa la recuperación de los huesos en caso de lesión. También influyendo en el sistema nervioso central, promoviendo la excitación de los receptores de los tejidos musculares, tendones, ligamentos, etc. Existen diferentes tipos de amasamientos: el amasamiento ordinario, el doble circular, el grif doble, longitudinal, con la yema del dedo pulgar, etc.

Fricción. Se trata de un método de masaje que promueve la circulación en los músculos y los tejidos de alrededor. Se puede hacer con la mano, palma, los nudillos, o dedos pulgares, dependiendo del tamaño o la forma del área que va a recibir la fricción.

Golpeteo o percusión. Esta técnica ayuda a calentar las distintas partes del cuerpo. Se utiliza para masajear las zonas musculares, no siendo recomendable su aplicación en zonas óseas, como las costillas.

La vibración.  Se puede aplicar con las manos o con un aparato especial. Consiste en movimientos oscilatorios aplicados con las puntas de uno varios dedos, o con las palmas de las manos o con el puño. Esta técnica mejora la circulación en la parte masajeada, acelera la recuperación ósea en fracturas y la recuperación de tejidos y, por último, reduce la excitabilidad, la presión arterial, la fatiga.




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