La sensibilidad química múltiple

La sensibilidad química múltiple es una enfermedad de tipo alérgico cuya causa aún está sin determinar. Esta reacción produce respuestas anómalas ante la existencia o el contacto con distinto agentes químicos sintéticos o tóxicos.

Aunque esta enfermedad está reconocida en pocos países, entre ellos Alemania, Austria o Japón, se trata de una condición que no se haya ni en la clasificación internacional de enfermedades de la OMS ni en la Sociedad Reguladora de Toxicología y Farmacología, pues se piensa que su origen es psicógeno, ya que los pacientes de la misma reaccionan igual a placebos que a las sustancias que supuestamente les producen la reacción. Aun así, se la reconoce por distintos nombres, como enfermedad ambiental, enfermedad del siglo XX, síndrome de respuesta a las sustancias químicas, síndrome de alergia total o hipersensibilidad químicas, entre otros.

Causas

Entre algunas de las causas que provocan la sensibilidad química múltiple, podemos enumerar las siguientes:

- Algunos disolventes orgánicos, pinturas o lacas, como el xileno, el cloruro de metileno, los distintos destilados de petróleo, éteres de glicoles o tricloroetano.

- Sustancias plaguicidas como el diazinon, el gution y otros organosfosforados.

- Distintos humos procedentes de soldaduras.

- Algunos tipos de metales como el níquel o el plomo.

- Algunas sustancias químicas como el formaldehído, el freón, el etanol, el ácido nítrico, el ácido clorhídrico, etc.

- El polvo.

- Distintos alimentos.

- Algunas enfermedades como la sarna o el herpes zóster.

- Diversos productos de perfumería, como el champú, las lacas de uñas y quitaesmaltes, las colonias o los perfumes, los desodorantes o cosméticos de distinto tipo, además de ambientadores.

- El estrés.

- Objetos como los muebles, el papel o incluso edificios nuevos.

Síntomas

Entre las manifestaciones y los signos que pueden evidenciar que padecemos sensibilidad química múltiple, las más comunes son los broncoespasmos, el dolor pectoral, la dermatitis, las arritmias, distintos problemas gastrointestinales, las intolerancias a determinados alimentos, la fatiga extrema  o astenia, la dificultad respiratoria, disnea, la disfagia, las cefaleas y migrañas, la irritación y picor ocular, la visión borrosa, o distintas alteraciones orgánicas que afectan al hígado, al metabolismo de las porfirinas, al sistema inmune o incluso al sistema nervioso.

Otros síntomas bastante comunes son la debilidad, los problemas de memoria, la congestión nasal, el dolor de garganta o molestias en las articulaciones.

Como se trata de una enfermedad que no está reconocida oficialmente, existe una gran desinformación acerca de la misma. Por ello, aconsejamos que, en el caso de sufrir muchos de estos síntomas que hemos mencionado, se acuda al médico para que evalúe nuestro caso.




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