Dolor de garganta

Las molestias en la garganta son síntomas habituales del resfriado. El humo del tabaco, la contaminación, respirar por la boca durante la noche,  la necesidad de hablar durante muchas horas seguidas y gritar en exceso producen irritaciones en la garganta. Para que una afección leve no degenere en una faringitis y también para la pérdida de voz, hay remedios caseros eficaces y fáciles de preparar.

En primer lugar, el malestar y el carraspeo de garganta propio de la afonía y la faringitis pueden aliviarse con el macerado de cebolla y limón, de fácil preparación y rápida administración. Sólo se necesitan una cebolla roja no muy grande y un limón. Se corta la cebolla en pequeños trozos y se mezcla con el jugo de limón en un recipiente. Luego, se añade agua hasta cubrir la cebolla. Se deja macerar durante toda la noche, se filtra y se vierte el líquido en un vaso. Finalmente, se toma con una pajita, muy despacio, para permitir que la acción antiinflamatoria y antibiótica de esta mezcla produzca el efecto deseado.

También el tomillo es un notable expectorante y muy recomendable para curar afonías y otras afecciones de la garganta. Una infusión de tomillo, limón y miel puede aliviar las irritaciones y las molestias leves de garganta. Se precisa una cucharada de miel de romero, una cucharada de tomillo, un zumo de medio limón y medio vaso de agua. Se escalda el tomillo en el agua, se deja reposar diez minutos y se cuela. Luego, se añade el zumo de limón y la miel del romero. Se debe beber lentamente con una pajita, introduciéndola tanto como sea posible en la garganta.

Otro remedio casero que triunfa desde hace tiempo para los dolores de garganta es la ingestión, a sorbos cortos, de medio vaso de agua caliente con siete gotas de extracto de propóleo o aceite.

Por último, existen muchos trucos caseros para superar los dolores en la garganta como empapar un pañuelo en vinagre tibio y colocarlo alrededor del cuello; hacer gárgaras con un vaso de agua grande de agua tibia y una cucharada de güisqui, o bien de agua con sal o vinagre de manzana;  comer dos ajos machacados; tomar un baño de vapor durante un cuarto de hora; chupar caramelos de miel, caramelos duros o pastillas; beber té caliente con jugo de limón y miel; tomar miel antes de irse a dormir, bastará con una pequeña cucharada; masticar varios dientes de clavo; y usar un nuevo cepillo de dientes para evitar que vuelva la infección.



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