Acne

El acné es una afección cutánea que provoca la formación de comedones cerrados, espinillas y protuberancias inflamadas. Resulta más común entre adolescentes, pero se puede dar a cualquier edad, incluso en los bebés. La creencia popular dice que el chocolate, las nueces y los alimentos muy grasos provocan acné, pero las investigaciones médicas lo niegan. No obstante, si la dieta abusa del azúcar refinado, el acné puede aparecer más fácilmente.

Un gran remedio casero para el acne pasa por elaborar una crema de maíz. Se necesitan dos mazorcas de maíz, una clara de huevo, una cucharada de aceite de oliva y un zumo de un limón. Para prepararla se deben desprender los granos del maíz, ponerlos en la batidora junto al zumo y la clara de huevo. Luego, se bate, se añade una cuchara pequeña de aceite de oliva y se vuelve a batir dos minutos más. A renglón seguido, se pasa la mezcla por un colador metálico a un bol, se filtra de nuevo con una gasa para que no queden partículas, estrujando la gasa al final. Finalmente, se guarda en un tarro de cristal.

Esta crema de maíz se aplicar por la mañana, al mediodía y por la noche, enjuagando previamente la cara con agua. La crema debe consumirse antes de quince días, si se guarda a temperatura ambiente, o antes de 30 si se guarda en el frigorífico.

También existen varias lociones naturales y caseras para combatir el acné como una loción de zanahorias, una loción de hojas de guayaba, una loción de perejil, una loción de hojas de frambuesa, y una loción de repollo.

Asimismo, hay que usar plantas depurativas las cuales terminan con las toxinas del organismo y mejorar la salud de la piel. Se pueden utilizar las siguientes plantas depurativas: ortiga, limonero, fresa, grosellero negro, primavera, sauce, tila, yuca y vid roja.

Además, se pueden usar varias mascarillas. Así, resulta muy útil la mascarilla de sábila y miel. Se deja la penca de la sábila en remojo durante toda la noche. Al día siguiente, se mezcla el gel de la sábila y la miel de abeja. Por último, se aplica sobre la cara dando unos masajes circulares antes de acostarse. También triunfa una mascarilla de miel. Se calientan cinco cucharadas de miel y se extienden por la zona afectada. Se deja reposar durante unos quince minutos y luego se quita con agua tibia. Finalmente, se lava con té de manzanilla tibio.



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