Aclarar la piel

La piel es la parte más externa del cuerpo, su envoltura y su “escudo”. A través de ella, se expulsan al exterior humores y toxinas, y se absorben los rayos de sol, el aire e incluso el agua. Además, protege de las inclemencias externas y regula la temperatura del cuerpo. Hay que cuidar la piel, mimarla y revitalizarla.

También existen varios remedios caseros para aclarar la piel y acabar con los lunares, pecas y manchas de diverso tipo En primer lugar, hay varias plantas y hierbas que ayudan a ello. Así, los berros resultan fundamentales para las pecas; se puede preparar una útil mascarilla con 100 gramos de berros triturados y una cucharada pequeña de miel o bien media de una cuchara grande. El limón ayuda a combatir la piel con manchas. Se coge un limón, se vierten unas gotas de su jugo en un algodón y se pasa por la piel. El perejil  y la lima se pueden usar al igual que el limón.

Otro remedio casero pasa por hacer una peculiar crema. Se ponen varios botones de nácar en un recipiente, se cubren con zumo de limón y se dejan reposar durante toda la noche. A la mañana siguiente, se han deshecho. Entonces, se machaca la mezcla resultante con un mortero hasta que se quede compacta como una crema. Finalmente, se aplica la crema antes de acostarse durante varios días.

Un gran remedio para combatir las manchas y cicatrices es utilizar una mezcla de cáscara seca de naranja con cúrcuma. Una vez se ha logrado una mezcla correcta, se debe lavar la misma con agua fría durante unos 15 minutos y luego aplicarla directamente a la piel.

Siguiendo con las mezclas, se puede probar con una que da muy buenos resultados al mismo tiempo que es muy sencilla. Se mezclan una cucharada de yogur natural, nunca de frutas, una yema de un huevo y una cucharada de miel. Se consigue una masa compacta. A renglón seguido, se extiende la masa sobre la piel realizando movimientos circulares. Luego, se deja actuar durante cerca de media hora y finalmente se lava la piel con agua templada.

Otros remedios caseros para aclarar la piel son: una loción de agua de flor de saúco y aceite de almendra; los jugos de la patata y el espárrago; una bola de algodón con aceite de germen de trigo; exprimir sobre la piel unas hojas de zapallo; frotar la piel con la masa resultante de aplastar un puñado de semillas de onagro;  aplicar las flores de caléndula en forma de cremas o geles de baño;  una gotas de los tallos de la dulcamara;  y baños de avena y con algas.



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