Remedios para la caída del cabello

Los hombres y mujeres han buscado, desde tiempos inmemoriales, remedios a los problemas de caída del cabello. Son innumerables los remedios caseros que siguen usándose, aunque la medicina y la cirugía pueden proporcionarnos las mejores soluciones, para solventar todo tipo de alopecias.

Desde hace siglos, los seres humanos han buscado remedios para evitar la caída del pelo. En la actualidad, existen sofisticadas técnicas de implante, que ayudan a hombres y mujeres a recuperar o mantener fuertes los cabellos. No obstante, siguen siendo innumerables los remedios caseros, con dudosa efectividad, que se han inventado para eliminar complejos y lograr beneficios estéticos y psíquicos en personas alopécicas. 

Dejando al margen los remedios caseros y populares, se ha demostrado la eficacia de medicamentos o drogas como el ketoconazol. Es un inhibidor de hormonas, de carácter leve y cuya administración ha dado resultados positivos en gran parte de los pacientes, que se sometieron a la medicación. La aplicación se realiza por medio de champú. El finasteride es un fármaco, que en sus inicios se recetaba a pacientes con hiperplasia prostática. Uno de sus efectos secundarios fue la detención de la caída del cabello. Desde el descubrimiento, empezó a emplearse como inhibidor de la alopecia, con resultados aceptables.

Siguiendo con los remedios, que se han demostrado eficaces para luchar contra la caída del pelo, debe mencionarse el minoxidil, que se prescribe en comprimidos o en lociones. Sus efectos también se descubrieron de forma casual, al recetarse, en un principio, para prevenir la hipertensión.

Obviamente, los remedios más eficaces son las intervenciones de implantes capilares, con técnicas como FUSS o FUE. No obstante, muchos pacientes recurren a postizos y a las denominadas pelucas o prótesis permanentes. Son excelentes alternativas en casos de alopecias que no admiten cirugía.

No se ha demostrado, científicamente, la eficacia de los remedios caseros para prevenir o detener la caída del cabello. Aún así, son muchas las personas que, en los cinco continentes, confían en estas soluciones milagrosas. Masajes en el cuero cabelludo con todo tipo de productos naturales (aloe vera, aceite de hígado de bacalao, cebolla y limón, leche de coco, ortigas, clavo, pasta de regaliz o sabia fresca de abedul) es la recomendación más usual. Existen otras estrambóticas soluciones, como cortar el pelo en luna creciente o permanecer boca abajo durante unos minutos, con el fin de incrementar el riego sanguíneo en las raíces de los cabellos.

Nuestro dermatólogo debe ser, no cabe duda, el encargado de guiarnos hacia el remedio o el tratamiento que mejor se adapte a nuestro problema de caída de cabello. Seguir otros caminos o atajos es una aventura encaminada al fracaso más absoluto. Si alguien puede detener o evitar la alopecia, esas son la medicina y la cirugía.




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