Como hemos comentado en el artículo de introducción, un quiste epidermoide o quiste sebáceo es uno de los quistes más comunes Se suele recomendar llamarlos quistes epidermoides y no sebáceos por el hecho de que este último término implica que el quiste siempre es de origen seborreico, cuando en realidad produce por lesiones en el folículo infundibulum. Si bien pueden aparecer en cualquier parte del cuerpo, lo más habitual es que crezcan en la cara, en el cuello, en el cuero cabelludo y en el tórax; y aunque se trata de lesiones benignas, en ocasiones puntuales se asocian con otras enfermedades.

Causas

Normalmente estos quistes se forman de diferentes maneras. Pueden resultar de la eliminación de restos epidérmicos durante la vida embrionaria, por la oclusión u obstrucción de una unidad pilosebácea, o debido a la implantación de tejido epitelial durante procesos quirúrgicos. El virus del papiloma humano, exposición a los rayos ultravioleta o incluso por la enfermedad de milaria en sus fases inciales.

Los quistes epidermoides congénitos o los que se encuentran en la zona orogenital pueden deberse a que restos epidérmicos se queden atrapados durante el desarrollo del cuerpo. Las lesiones en los labios o en la lengua pueden aparecer debido a la fusión de los arcos branquiales, mientras que las lesiones genitales pueden resultar debido al cierre incorrecto de los pliegues o las arrugas en esa zona.

Cualquier condición, sea benigna o maligna, que afecte o que crezca cerca del material pilosebáceo puede producir una oclusión o un pinzamiento de la ostia folicular con la consecuente formación de un quiste. Los quistes con una distribución similar a la del acné suelen resultar de una oclusión folicular. En personas mayores, el daño solar acumulado puede afectar al elemento pilosebáceo  dando lugar a anormalidades tales como la hipercornificación.

Como hemos comentado, los quistes epidermoides, en general, se pueden producir por la implantación de tejido o elemento epitelial en la dermis. Algunos tipos de lesión se han asociado también con los quistes epidermoides en las falanges. Cualquier procedimiento quirúrgico puede ocasionar, a su vez, un quiste epidermoide. De hecho, se han registrado casos en los que se formó un quiste de este tipo tras rinoplastias, aumento de pecho o liposucciones o injertos cutáneos.

Por último, cabe señalar que existen algunas enfermedades hereditarias que se suelen asociar con quistes epidermoides. Entre estas enfermedades, se encuentran el síndrom de Gardner, el síndrome de Gorlin o la panoquinia congénita.




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