Quiste sebáceo en la cara

Los quistes sebáceos son protuberancias que se desarrollan en la piel y que, como el mismo nombre indican, están formados de una sustancia grasa. Aunque estos bultos se mueven libremente debajo de la piel de aquellos que los padecen, suelen aparecer en el cuello, la espalda, el pecho, la cabeza y por último, la cara.

Aunque estos quistes no provocan dolor a las personas que los tienen, es fácil que se infecten y si esto ocurre, se inflaman, se hacen más sensibles y sí producen dolor en la región donde se encuentran. A aquellos pacientes que los tienen en la cara es a los que más les perjudica esta afección dermatológica, ya que estéticamente puede resultar feo e incómodo.

Pese a que son bultos que no suelen tratarse con una cura específica y que tienden a desaparecer con el paso del tiempo, es cierto que en los casos en los que estos quistes sebáceos aparecen en la cara, suelen tratarse quirúrgicamente. El mejor modo de hacerlo es realizar un corte en la piel donde se halla el quiste y se pasa al drenaje del líquido que lo compone. A partir de esta práctica, los quistes desaparecen, aunque es cierto que en una cantidad importante de casos, estos bultos vuelven a aparecer en la piel del paciente. Si esto ocurre, el médico volverá a realizar este método para eliminar rastro alguno de estos quistes.

Además de la eliminación quirúrgica de los quistes, el médico especialista podrá prescribir un tratamiento basado en antibióticos, que eliminan radicalmente la posibilidad de infección o inflamación alguna.

Esta afección podemos encontrarla en cualquier parte del mundo, afectando en mayor medida a personas ya adultas, sin importar si nos hombres o mujeres.

Al generarse tras la inflamación de los folículos pilosos o tras un trauma cutáneo, no existe prevención alguna.

La recomendación que nosotros realizamos es que, aunque se trate de una afección dermatológica menor, el afectado debe acudir de inmediato a la consulta de un médico especializado. Esta es una forma de evitar la infección de los bultos y también, su descartar posibles alteraciones secundarias que en un principio puedan pasar desapercibidas y que sí requieran tratamiento.



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