La paleodieta en Valencia

Con ese nombre, cualquiera podría pensar que se trata de una nueva dieta, otra de esas fórmulas milagro que cada cierto tiempo salen al mercado para ganar dinero a costa de la salud de la gente.

Pues no, en este caso, no se trata de una dieta milagro. Ni tampoco de una dieta nueva. Tras este nombre se esconde la manera en que la población se ha estado alimentando durante siglos hasta que las cadenas de comida rápida y la industria alimentaria han copado el mercado y han comenzado a manipular los alimentos químicamente.

Así, la paleodieta o dieta del hombre de las cavernas consiste básicamente en comer de la forma más natural posible evitando el consumo de alimentos tratados químicamente, que son los que más grasas trans, grasas saturadas, aditivos y otros componentes químicos van a contener, y por tanto, los que más problemas y enfermedades nos pueden causar.

¿Por qué este nombre? Muy sencillo. Este modelo alimenticio quiere venir a recordarnos cómo se alimentaban nuestros antepasados recolectores, de la fruta y la verdura disponible en la época, la carne o el pescado que pudieran obtener, además de cereales, legumbres o frutos secos.

Una dieta que nos resulta familiar

Esto seguro que nos suena, y es que resulta que los alimentos consumidos en este dieta coinciden con los de la dieta mediterránea o incluso con los de la dieta anticáncer (que como ya comentamos, consiste básicamente en lo mismo que en la dieta mediterránea, solo que le han cambiado el nombre para crear una moda). No se trata de una mera casualidad. Los nutricionistas y las empresas de nutrición y alimentación necesitan ser originales para animar a la gente a comer sano de una vez, y es que decir sólo “dieta mediterránea” ya no vende mucho.

Por tanto, llegamos a la conclusión de que la paleodieta, la dieta anticáncer y la dieta mediterránea vienen a ser casi lo mismo: consumo diario de fruta, verdura y cereales (pasta, arroz, legumbres), consumo de carne y pescado 3 o 4 veces a la semana, evitar la sal, los alimentos procesados y ricos en grasas trans y grasas saturadas, etc. Sin embargo, hay un dato con el que debemos tener cuidado: en algunos portales de internet y en algunas revistas recomiendan como parte de la dieta paleolítica eliminar los lácteos. Esto puede ser peligroso, porque los productos lácteos nos aportan calcio y no tienen nada de malo si los escogemos lo más naturales posible.

Consejos finales

Como veremos, encontrar alimentos con pocos aditivos y poco tratados en el supermercado va a ser una tarea difícil, y es que hay muchos intereses de la industria alimentaria en juego. Recomendamos leer las etiquetas de todos los alimentos si queremos invertir en salud, aunque esto implique tardar más en hacer la compra.

Como conclusión, podemos decir que la paleodieta no es una dieta peligrosa ni una dieta yo-yo, ni nada que no haya existido hasta ahora. Se trata de intentar comer como se hacía antes: natural y sano.




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