Tratamiento para la obesidad

La obesidad se ha convertido en una de las enfermedades crónicas más extendidas a lo largo y ancho del globo, tanto en las últimas décadas del siglo XX como en las primeras del siglo XXI.

Existen muchos factores que originan esta patología, por ello podemos oír hablar de casos de obesidad congénita, así como producida por patologías psicológicas. La congénita, también llamada endógena, suele producirse por enfermedades de la tiroides o por trastornos hormonales. Por el contrario, cuando hablamos de obesidad causada por trastornos psicológicos, nos referimos a situaciones de obesidad provocada por una nutrición excesiva. Este tipo también puede llamarse obesidad exógena.

El síntoma más evidente de esta enfermedad es la acumulación excesiva de grasa en el cuerpo. Esta hipertropia generalizada, termina degenerando en serios problemas para la salud cardiovascular de las personas que la sufren, pudiendo incluso provocar la muerte de aquellos pacientes que no han conseguido minimizar el peso corporal.

El IMC, o sea Índice de Masa Corporal, es el mecanismo más sencillo para indicar si una persona sufre obesidad y en qué grado la sufre. Los parámetros en los que ya se considera obesidad son aquellos en los que se supera el IMC de 25,0-29,9.  El cálculo para obtener estos valores es muy sencillo, un cálculo simple entre la estatura y el peso del individuo nos ofrecerá el parámetro en el que nos encontramos.

Índice de Masa Corporal para determinar grado de obesidad

La mejor prevención contra esta patología será la de mantener unos hábitos de vida saludables.

Existen muchos tratamientos contra la obesidad. El principal es, además de la práctica diaria de deporte, la realización de una dieta supervisada por un médico endocrino, que reduzca la ingesta de calorías diarias. En cuanto a fármacos, el más conocido y prescrito es el Orlistat o el Belviq.

En los casos en los que se trata de una obesidad provocada por trastornos psicológicos que induzcan a una dieta excesiva en calorías, lo mejor será realizar una terapia que implante unos  hábitos saludables y diarios, que ayuden a disminuir el peso de forma progresiva y natural.

Por otra parte, existen tratamientos más invasivos como la cirugía bariátrica. Este tratamiento es muy efectivo, pero al tratarse de una operación, siempre será la última herramienta a utilizar frente a esta enfermedad.

Las personas obesas nunca deben seguir un tratamiento farmacológico o una dieta sin la supervisión de un médico, ya que pueden poner en riesgo su salud.




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