El masaje sueco en Bilbao

El masaje sueco es la modalidad de masaje inventada por el terapeuta físico y profesor de gimnasia procedente de Suecia Per Henrik Ling en el siglo XIX que tiene como objetivo eliminar las tensiones y relajar músculos y articulaciones. Entre sus beneficios más conocidos, se encuentran la relajación del paciente y la mejora de la circulación tanto sanguínea como linfática, así como la eliminación de toxinas.

Curiosamente, en Suecia y en Europa, en general, este tipo de masaje no se conoce como masaje sueco, sino como masaje clásico, siendo en Estados Unidos donde se le conoce por el primer nombre.

Los movimientos que podemos encontrar en este tipo de masaje son: el effeleurage o deslizamiento; el petrissage o amasamiento; la presión de puntos; la fricción; los rodillos; el tapotement o percusión; y el cepillado con los dedos. Como podemos comprobar, estos movimientos se corresponden con los métodos habituales de lo que conocemos por un masaje corriente, tal y como vimos en el artículo sobre las principales técnicas de masaje.

 

Principales beneficios 

En cuanto a los efectos beneficiosos más conocidos e importantes, podemos nombrar los siguientes:

  • Moviliza y mejora la circulación de la sangre.
  • Moviliza y mejora la circulación de la linfa y su drenaje.
  • Mejora la apariencia de nuestra piel.
  • Le da elasticidad y firmeza a nuestro tejido muscular.
  • Al mejorar la circulación, el tejido adiposo se reduce.
  • Influye en nuestro metabolismo y en nuestros órganos y sistemas, sobre todo en el aparato digestivo.
  • Tiene un efecto relajante en el paciente, lo que repercute en una mejora de su bienestar.

 

Indicaciones y contraindicaciones

Por otro lado, cabe decir que el masaje sueco no es positivo para todo el mundo. A continuación comentamos en qué casos se pueden aplicar masajes suecos y en cuáles no.

El masaje sueco es adecuado en los siguientes casos:

  • Si tenemos alguna contractura, esguince, atrofia o distensión muscular.
  • Si tenemos problemas de circulación, varices o arterioesclerosis.
  • Si padecemos artrosis, escoliosis, dorsalgias o lumbalgias.
  • Si sufrimos estreñimiento.
  • Para mejorar los efectos de un tratamiento anticelulítico.
  • Si somos deportistas y lo necesitamos para nuestra recuperación tras la actividad física.
  • En el embarazo (si no es un embarazo de riesgo) y el posparto.

El masaje sueco no deberá aplicarse en las siguientes situaciones:

  • Si padecemos cualquier enfermedad de la piel o del cabello.
  • Si tenemos inflamaciones graves.
  • Si padecemos alguna infección o enfermedad de tipo hemorrágica, tumoral, cancerosa o tuberculosa.
  • Si tenemos heridas, o hemos sufrido alguna fractura o fisura en los huesos.
  • Si padecemos, o sospechamos que padecemos, enfermedades de tipo vascular.
  • Si no han operado recientemente para corregir nuestra columna vertebral.
  • Su padecemos  algún tipo de lesión en el cerebelo
  • Si tenemos Parkinson
  • Si tenemos cálculos de riñón o de vesícula.
  • Si nos encontramos en la fase aguda de alguna enfermedad reumática.
  • Si tenemos úlceras internas y quemaduras.



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