Tratamiento para la infección de orina

Hablamos de una infección de orina cuando existe una infección previa en la vejiga, en los riñones, en la uretra o el la próstata del paciente. Cuando esto ocurre, el enfermo sufre de episodios febriles y calambres en el abdomen. Además, lo más característico es el desarrollo de un síndrome miccional, es decir, un aumento en la asiduidad de las micciones, o por el contrario, una disminución de estas micciones, acompañado de un dolor intenso. Cuando esto ocurre, el médico realizará un análisis de orina que diagnosticará la infección. Si efectivamente ésta se ha desarrollado, aparecerán gérmenes patógenos en la orina y se podrá detener la infección de la mano de fármacos antibióticos.

Debemos destacar que también existe un pequeño número de casos en los que esta infección no muestra síntoma alguno, por lo que será mucho más difícil frenar la infección.

Son muchas las bacterias que pueden producir una infección del tracto urinario, pero las más recurrentes son la Escherichia coli, la Klebsiella, o el Streptococcus Agalactiae.

Además de las bacterias, existen gran cantidad de situaciones que aumentan el riesgo de infección, como son:

-El embarazo.

-Las relaciones sexuales. (Pueden aparecer otras enfermedades de transmisión sexual por una infección o contagio vírico sin por ello ocasionar la infección de orina en si)

-O incluso, algunos factores genéticos.

infección de orina

En los casos menos severos el mejor tratamiento será el que esté basado en la prescripción de antibióticos específicos. Los más utilizados son la Amoxicilina, la Doxiciclina y el Trimetoprim.

El Clorhidrato de fenazopiridina es también un fármaco muy utilizado en los casos de infección de orina ya que alivia el dolor intenso y las ganas de orinar.

También es recomendable para las personas que sufran de infección, la ingesta de gran cantidad de líquidos y alimentos diuréticos que ayuden a la eliminación de los gérmenes patógenos.

Pese a que se trata de una infección muy molesta y dolorosa, la evolución de los enfermos suele ser muy positiva y desaparece a los dos días, desde que se toman los antibióticos.

Si pasados cuatro días los síntomas no mejoran, es muy recomendable acudir nuevamente al médico para que descarte otras posibles enfermedades urinarias.

Como en la mayoría de los casos, la higiene es una de las principales armas a la hora de hacer frente a esta infección.




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