Tratamiento para la gastritis

La gastritis es una enfermedad que produce una inflamación de la mucosa gástrica y pese a que en algunos casos no se aprecian síntomas, lo general es que provoque ardor de estómago, sensación de mareo e incluso reflujo gástrico.

La mejor manera de diagnosticar a un paciente de gastritis es a través de la realización de una exploración vía endoscopia. De esta forma, el médico podrá distinguir si la inflamación de la mucosa gástrica afecta solamente a una parte concreta del estómago, o en cambio, si esta inflamación se aprecia en la amplia mayoría del mismo.

Existen muchas causas que desencadenan gastritis, pero las más comunes en la actualidad son los excesos alimentarios, las dietas ausentes de vitaminas naturales provenientes de frutas y verduras, el uso de cierto tipo de medicamentos como los analgésicos o estar infectados por la bacteria Helicobacter pylori. Además de estas causas, en las últimas décadas ha aumentado el número de personas afectadas por esta enfermedad debido al estrés.

A la hora de actuar frente a una gastritis, los médicos acuden con fidelidad a medicamentos antiácidos que suavizan el ardor de los pacientes. El alquen, el almax o el omeoprazol son los fármacos más destacados. Además de estos, la amoxicilina también es un buen aliado contra esta enfermedad gástrica.

Molestias por la gastritis

Normalmente, cuando los médicos se encuentran frente a ésta, recomiendan acompañar el tratamiento con dietas blandas que nutren al paciente, pero no producen una alteración de su estómago.

Aunque la mayoría de las gastritis el pronóstico es muy positivo y se curan a los pocos días de tratamiento, ésta patología también puede ser crónica, acompañando al paciente el resto de su vida. Si es este el caso, el paciente deberá seguir una serie de pautas de alimentación que, a largo plazo, repercutirán muy positivamente en su buena salud estomacal, aunque hemos de señalar que los enfermos crónicos de gastritis no suelen presentar síntomas molestos y de presentarlos, son muy escasos.

Pese que a priori no se trata de una enfermedad severa en la mayoría de los casos, nunca debemos autodiagnosticarnos y recurrir a los medicamentos antiácidos que hoy en día se venden en cualquier farmacia sin necesidad de receta. Como cualquier enfermedad, debe ser tratada y observada por un médico especialista.




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