Diagnóstico

Para poder tratar el eritrasma se hace indispensable realizar en primer término el diagnóstico clínico de esta enfermedad cutánea, ya que puede confundirse fácilmente con las dermatofitosis. Para ello, un dermatólogo realizará un examen a las manchas o máculas que aparecen con esta enfermedad. Para ello, actualmente existen tres opciones bien diferenciadas:

  • La primera posibilidad es realizar un cultivo de raspados de la mancha.
  • La segunda sería proceder a un examen directo de las escamas, a través de un estudio microbiológico de las muestras obtenidas.
  • Y por último, un examen con lámpara de Wood.

A través de estas técnicas de diagnóstico, para que el resultado sea positivo es necesario que se encuentren, en los análisis posteriores, bacterias filamentosas del Corynebacterium minutissimun. A partir de ahí, se podrá establecer la gravedad de la enfermedad.

A la hora de determinar o no el eritrasma, y para realizar el diagnóstico de los pacientes con éxito, cualquiera de estas técnicas serán efectivas, rápidas y fáciles. Aunque es cierto que el cultivo de raspados es más difícil de realizar y no es necesario para diagnosticar a un paciente de la enfermedad.

A partir del diagnóstico de esta afección bacteriana, el médico especialista procederá a prescribir el tratamiento a seguir. Generalmente se opta, de forma tópica, a la aplicación de eritromicina en las manchas. También es muy recomendable la utilización de antisépticos orales basados en el ácido fusídico o prescribir antibióticos específicos. Cuando la enfermedad se extiende, la comunidad médica suele recurrir a la receta de antibióticos macrólidos.

Además de todo lo dicho, el paciente tiene también una gran responsabilidad en la evolución del eritrasma. Así que una vez detectado, deberá hacer especial hincapié en su higiene corporal, debiendo lavarse diariamente con jábones que en su composición presenten el PH adecuado para estas zonas del cuerpo.

La evolución suele ser muy positiva y la gran mayoría de pacientes responden de forma muy buena a los tratamientos y en dos semanas, la enfermedad desaparece de las zonas afectas. De todos modos, y para finalizar, siempre habrá que tener un cuidado especial en dichas zonas, ya que la reaparición de la bacteria del Corynebacterium minutissimum es alta en gran cantidad de casos.




Escribe un nuevo comentario

Su dirección de email no será publicada.
Los campos obligatorios están marcados con el símbolo *