Enfermedad inflamatoria pélvia

Bajo el término de enfermedad inflamatoria pélvica (EIP, en inglés PID) la Medicina engloba a las infecciones que se presentan en el útero, las trompas de Falopio y otras áreas circundantes causadas por bacterias normalmente asociadas a la clamidia y la gonorrea. Por tanto, se trata de una complicación consecuencia de otra enfermedad de transmisión sexual.

La EIP, si no se trata a tiempo, puede producir infertilidad, embarazos ectópicos , formación de abscesos o dolor crónico en la zona de la pelvis.

Factores de riesgo

A continuación enumeramos los factores que nos pueden exponer más a un contagio de la EIP:

1. Las mujeres sexualmente activas menores de 25 años son las que tienen más probabilidades de coger la EIP si no usan protección adecuada.

2. Otro factor de riesgo es haber sufrido antes esta enfermedad, pues es frecuente que la primera vez que se padeció los órganos reproductores sufrieran daños.

3. Asimismo, cuantas más parejas sexuales se tenga, más se está expuesta a contagiarse esta enfermedad.

4. Las mujeres que usan duchas vaginales tienen una probabilidad mayor de coger la EIP porque las duchas provocan la alteración de la composición de la flora vaginal.

5. Por último, las mujeres que llevan dispositivos intrauterinos están más expuestas a contraer la infección, aunque con un seguimiento médico adecuado esto se puede evitar.

Prevención

La forma más segura de impedir la transmisión de alguna enfermedad de transmisión sexual que pueda producir la enfermedad inflamatoria pélvica es, o bien abstenerse de tener relaciones, o bien mantener una relación estable y mutuamente monógama, y asegurarnos, mediante pruebas si fuera necesario, de que nuestra pareja no tiene ninguna ETS.

Otra manera de prevenir la EIP es el uso de preservativos de látex por parte de los hombres de manera habitual, pues estos pueden reducir considerablemente las probabilidades de un contagio de clamidia o gonorrea.

Una manera de estar segura sobre el estado de salud actual es someterse a pruebas y exámenes que determinen si se ha cogido una infección de cualquier tipo. En todo caso, será el ginecólogo o el médico de cabecera quien tendrá que evaluar cada caso y quien dará la orden de hacerse una prueba si se considera oportuno.

Finalmente, ante cualquier síntoma de infección sexual, sea una llaga o una verruga en el área genital, flujo con olor inusual, sensación de ardor al orinar o un sangrado anormal entre los ciclos menstruales, debemos ir al médico porque puede tratarse, efectivamente, de una ETS, y si no se controla y se trata se puede producir la EIP. Ante cualquiera de estos síntomas, el médico recomendará no tener relaciones sexuales hasta la curación y someter a las parejas sexuales a exámenes para evaluar si se han contagiado también o han sido ellos quienes han transmitido la infección. En estas parejas también se aconsejará interrumpir las relaciones sexuales.




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