Efectos secundarios del Botox

Es importante conocer todos los efectos secundarios del botox que pueden apacer como consecuencia de su aplicación. Hoy en día el Botox es uno de los procedimientos cosméticos más populares y esa popularidad lo hace en alguna medida más accesible para todos aquellos que quieren aprovechar el mismo. Pero el Botox aunque seguro y sin efectos secundarios preocupantes, es como todos los procedimientos susceptible de ser peligroso sino se utiliza como debe ser, o sea sometiéndose a la atención de un especialista que conozca bien el aplicar el mismo así como que se use el Botox sin adulterar o sea el verdadero Botox.

Y aún así podrían existir debido más que todo a la administración de una fórmula de Botox adulterada y la mala práctica, algunos efectos secundarios como lo son la caída del párpado y una parálisis de la zona tratada que se torna temporal o sea que puede ir desapareciendo con el transcurrir de los meses. Por demás como hemos dicho el Botox no debería suponer riesgo alguno si se hace con personal calificado y manteniendo las exigencias de pureza del producto.

Cuando se aplica el Botox en el rostro, en las zonas de frente, arrugas del entrecejo, patas de gallo y nunca en la zona inferior del rostro, se hace una pequeña contusión en el área donde la aguja, muy fina, ha sido introducida para administrar el Botox, pero esa pequeña contusión va desapareciendo en el transcurso de los días siguientes a la aplicación del Botox.

Siendo que el Botox es un tratamiento temporal, la administración del producto deberá repetirse cada 4 o 6 meses por lo tanto, no debe pensarse que el haber aplicado ya una vez no implica tomar las medidas extremas para asegurar la buena administración y el producto que se necesita, porque cada vez que se decida optar por la aplicación se debe tener en cuenta todos los factores para evitar efectos indeseables.

El botox con todos sus beneficios no es apto para todos, así que solo pueden optar a aplicarlo aquellos que se encuentran entre los 20 a 65 años, en buenas condiciones de salud, sin historial de enfermedades nerviosas o musculares y limitándose a las zonas del rostro aprobadas para su aplicación, siguiendo estas directrices el Botox resulta favorecedor y no tiene por qué enfrentarse efectos secundarios  más allá de la molestia que pueda causar, muy leve, de la aplicación de la dosis con una aguja y la cefalea que en algunos casos se presenta después de la aplicación.




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