Dolor en los músculos

Cuando hablamos de dolor muscular sabemos que es una variedad de dolor muy comun que puede afectar a uno o más músculos. Este dolor también puede afectar a ligamentos, fascias y tendones.

Lo más común es que los dolores musculares esten relacionado con una tensión, sobrecarga o lesión muscular debidos a un ejercicio o trabajo muy exigente desde el punto de vista físico ocasionando, por ejemplo, un esguince o torcedura o las ya famosas “agujetas”. En dichas ocasiones, el dolor se notará rápidamente a músculos específicos, y puede empezar a sentirse durante o justo después de la actividad.

Aunque nos pueda parecer un poco raro, algunas enfermedades pueden llegar a afectar a todo el cuerpo, incluyendo a los músculos. Este es el caso, por ejemplo, de algunas infecciones (entre las que se encuentra la gripe) y de algunos trastornos que pueden afectar a los tejidos conectivos por todo el cuerpo (como el lupus).

Otra causa común de dolor es la fibromialgia, una enfermedad que genera una hipersensibilidad en los músculos y en el tejido blando que los rodea, provocando por lo tanto fatiga, dolores de cabeza e incapacidad de conciliar el sueño.

Cuando sintamos dolor muscular debido a una sobrecarga o lesión, deberemos dejar que descanse esa parte del cuerpo y tomar ibuprofeno o paracetamol, dos medicamentos de venta libre en farmacias. Podemos aplicar también hielo durante las primeras 72 horas desde que se produjo la lesión para reducir el dolor y la inflamación, aunque no en intervalos muy prolongados ya que puede ser nocivo.

Los masajes han ayudado a muchas personas con dolores musculares producidos por una sobrecarga muscular o por padecer fibromialgia. También debe ayudarnos el hecho de estirar de forma suave los músculos después de descansar ya que nuestro cuerpo permanece estático durante mucho tiempo.

Recordemos que la práctica regular de ejercicio es muy beneficiosa para nuestra salud pero sin sobrepasarnos. Evitemos en cambio las actividades físicas muy exigentes mientras estemos lesionados o adoloridos.

En el caso de que las medidas que estamos tomando no ayudan a mitigar el dolor o, por lo menos, aliviarlo, acudiremos a nuestro médico de familia quien nos proporcionara un tratamiento más acertado o nos enviará al especialista.




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