Dolores en las rodillas

El dolor de rodilla puede estar ocasionado por algunos tipos de enfermedades o condiciones que implican en primer lugar la articulación de la rodilla, los tejidos blandos y los huesos que la rodean, o sus nervios. Es más, la articulación de la rodilla es la articulación más frecuentemente afectada en las enfermedades reumáticas y la artritis, siendo está la principal fuente de dolor junto a las lesiones comunes.

Entendemos por  artritis como la inflamación en una articulación. El tratamiento de la artritis es específico para cada tipo específico de artritis. Las personas que sufren de artritis saben que el dolor y el malestar pueden ser muy limitantes, hasta el grado de  que algunos pacientes pueden requerir un reemplazo de rodilla total. La cirugía de reemplazo de rodilla a menudo permite al paciente recuperar gran parte de su movilidad.

La inflamación de la articulación de la rodilla a causa de la artritis puede llevar también a una acumulación localizada de líquido que se acumula en un quiste detrás de la rodilla. Esto se conoce como un quiste de Baker y produce un dolor fuerte en la parte posterior de la rodilla.

Como hemos dicho antes, la otra gran causa de dolor son las lesiones comunes derivadas por ejemplo de la realización de una determinada actividad deportiva. Dichas actividades pueden llevarnos a sufrir una lesión en los ligamentos de la rodilla causándonos malestar e inestabilidad.

Existen otras muchas causas para el dolor que nos ocupa, como son las lesiones en los cartílagos, la gota, lesiones de menisco, etc.

El tratamiento de estas molestias depende totalmente de la causa del problema, por lo que deberemos estar seguros de antemano de cuál es exactamente la causa. Si no la sabemos, buscaremos la guía de un médico.

El primer tratamiento se basa en el reposo. Así ayudaremos que la inflamación disminuya. También nos aliviará la aplicación de hielo o calor. Siempre que vayamos a realizar alguna actividad deportiva deberemos estirar correctamente y, por último, podremos tomar algún medicamento anti-inflamatoria de venta libre, tales como el ibuprofeno o el paracetamol.




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