Displasia Fibrosa

Este tipo de displasia fue descubierta en primer término por los médicos Lichtenstein y Jaffe y se trata de un trastorno que afecta a los huesos. El enfermo de displasia fibrosa experimentará que un hueso en buen estado se reemplazará por un tejido fibroso inmaduro y fracciones de hueso trabecular inmaduro. Esto ocurre cuando se produce una mineralización desatinada en el interior de huesos que todavía no están maduros, provocando que el hueso aquejado se extienda y el hueso contiguo adelgace.

Existen fundamentalmente tres tipos de displasia fibrosa:

  • La displasia fibrosa de tipo monostótico, en el que la enfermedad sólo afecta a un hueso. Generalmente se trata del fémur, las costillas, la columna o la mandíbula.En la mayoría de ocasiones las lesiones que produce son asintomáticas.
  • La displasia fibrosa poliostótica, caso en el cual afecta a varios huesos. En estos casos, generalmente está implicada de algún modo la pelvis. Esta displasia sí produce síntomas a quienes la padecen como dolor, cojera o fracturas de hueso.
  • La displasia fibrosa poliostótica acompañada de anormalidades endocrinas. En este subtipo de displasia en afectado experimentará, además de las complicaciones típicas de la displasia poliostótica, una pubertad precoz o un hipertiroidismo.

Realmente esta patología es muy poco frecuente y el momento en el que más se padece es en la etapa de la adolescencia, mayoritariamente a chicas.

No hay una causa específica para esta anomalía, aunque cada vez se afirma con más fuerza que hablamos de una anormalidad congénita del tejido embrionario en el hueso durante la etapa del desarrollo.

La gammagrafía es la mejor arma médica para determinar los daños que produce la displasia fibrosa, aunque también podemos ayudarnos de una resonancia magnética.

Para tratar esta enfermedad existen dos vías:

-La quirúrgica.

-Y la no quirúrgica, en la cual la cura se realiza a través de un tratamiento de la hipercalcemia basado en infusiones intravenosas múltiples de pamidronato disódico. Además, el ejercicio será necesario para mantener un peso saludable y conservar la movilidad de las articulaciones.

Según la gravedad de la displasia, un paciente podrá experimentar una evolución muy positiva, mientras que otro empeorará con el tiempo, afectando progresivamente a su calidad de vida.




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