Diagnóstico y tratamiento de la rinitis alérgica

Como hemos comentado en artículos anteriores, la rinitis alérgica o fiebre del heno es una reacción alérgica a una sustancia llamada alérgeno, que nos produce dicha reacción.

Se trata de una condición muy común, siendo una de las enfermedades alérgicas crónicas más frecuentes que afecta a millones de personas en todo el mundo. Entre sus síntomas más característicos, podemos mencionar el moqueo o rinorrea, obstrucción y congestión nasal, así como estornudos continuos.

No hemos de confundir la rinitis alérgica con la rinitis catarral, aunque produce una sintomatología parecida. Se diferencian en que la última se segrega una mucosidad mucho más compacta y se estornuda menos frecuentemente, entre otras cosas.

Diagnóstico

Para evaluar si lo que padecemos se trata de una rinitis alérgica, el médico especialista en alergias nos someterá en primer lugar a un test alergológico para averiguar la causa exacta que nos está produciendo la reacción.

El examen más utilizado en el diagnóstico de la rinitis o fiebre del heno suele ser el test cutáneo de punción o prick test, que coloquialmente conocemos como el test de la alergia. Se trata de una prueba en la que se punza la piel (normalmente del antebrazo) con una aguja o lanceta tras la aplicación de distintas soluciones que contienen diversas sustancias a las que podemos ser alérgicos.

Una vez transcurridos entre quince y veinte minutos, se puede observar la respuesta de nuestra piel a las distintas soluciones. Así, la piel se enrojecerá en los casos en los que tengamos alergia a la sustancia aplicada, apareciendo un eritema y una roncha o habón. Antes de realizar la prueba, el médico tendrá que cerciorarse de si estamos tomando algún medicamento, pues los antihistamínicos, los antileucotrienos, y los antidepresivos tricíclicos pueden afectar a los resultados y complicar el diagnóstico.

Lo habitual es que con el prick test y con la evaluación del historial médico se llegue a un diagnóstico que determine si tenemos rinitis alérgica o no. Aun así, en ocasiones, se ha de proceder a otras técnicas de diagnóstico debido a que los resultados del test de la alergia no han sido concluyentes o a otros motivos, como la toma de medicamentos incompatibles con este examen.

Algunos de estos métodos son la evaluación en suero de los niveles de IgE contra determinados alérgenos o la provocación nasal específica.

Tratamiento

Para prevenir la alergia debemos intentar evitar en la medida de lo posible los síntomas que la provocan, aunque en ocasiones se trata de una tarea difícil. Otras veces, sí que podemos reducir la exposición, por ejemplo, al polen o al polvo.

Si ha aparecido la rinits, el tratamiento de la misma suele consistir en la toma de medicamentos antihistamínicos, corticoesteroides o descongestionantes y, cuando la reacción es leve, un lavado nasal. En otros casos, también se pondrán poner vacunas antialérgicas.




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