Depilación con luz pulsada

El principio y el objetivo de la depilación permanente o depilación definitiva es destruir los folículos pilosos para que con ello dejen de producir vello. Para ello, existen equipos láser conocidos como dispositivos de depilación con luz pulsada. Ambas unidades pueden tienen la misma misión y pueden hacer el mismo trabajo, su fundamento estriba en que los dos tipos de luz tienen capacidad para reconocer a una sustancia presente en nuestro organismo que se llama cromófero o tejido blanco. El principio activo es que la luz es capaz de reaccionar eliminando sin dañar la piel de alrededor.

El vello que recubre el cuerpo posee color, que es detectado por la luz, cuando ésta entra en contacto con el pigmento va a generar calor. Este calor va a viajar por el vello hasta llegar al fondo del folículo que es donde están las células que hacen crecer la vellosidad. La luz que se les aplica las destruirá por medio de su acción térmica.

El procedimiento no es efectivo aplicado al bello blanco, rubio o rojo, por medio de aplicación de Láser o de la Luz Pulsada Intensa sola (sin RF).

Para terminar con el vello son necesarias varias sesiones, la razón de esto está en que en un momento determinado, el vello del cuerpo de un ser vivo está en diferentes fases de crecimiento, el pelo se comporta como si fuese un mosaico que se construye en distintos tiempos hasta completar la imagen. Y este es el motivo por el cual no es suficiente una sola y única sesión, sino que son necesarias varias sesiones, dependiendo su número de la zona del cuerpo a tratar y de la reacción individual de cada uno de los pacientes y su respuesta  al tratamiento para obtener un óptimo resultado.

Las etapas son varias y son la Anágena invisible, que es cuando el vello apunta, apenas está creciendo y aún no es visible en la superficie de la piel.

proceso de depilación con luz pulsada

La etapa Anágena visible es cuando el vello es visible y cuando el conducto por el que sale está ya abierto. Es entonces cuando la luz puede viajar por el pelo hasta el fondo y concentrarse allí, pues es donde están las células que la luz debe destruir.

La fase Telógena visible es cuando el vello logra despuntar y puede apreciarse en la superficie de la piel, está separado de la matriz y el conducto está cerrado; por lo cual en esta fase, el pelo sólo se quema y se cae, pero a causa de que no se calienta lo suficiente la zona, de nuevo vuelve a crecer.

La siguiente etapa es la etapa Telógena invisible, que es una etapa de reposo, es decir, donde no hay vello, no existe vello pero sigue el folículo en descanso.

Si todos los pelos estuvieran en una misma fase evolutiva al unísono, sería posible en una sesión única terminar definitivamente con ellos, pero esto, como hemos visto, no es así; y por tanto hay que seguir un tratamiento específico, que requiere entre cuatro y ocho sesiones de depilación.

El láser y la luz pulsada tienen un funcionamiento similar, pero mientras  el láser funciona de forma más directa sobre la piel, ocasionando durante la depilación un ligero daño en la misma e ingresando al folículo; la luz pulsada se emite de forma esparcida, como un flash de cámara fotográfica, con lo cual logra destruir selectivamente lo que es el folículo piloso sin dar ocasión a dañar el tejido circundante.

El láser tiene sus limitaciones en el ámbito de la depilación, aunque es muy efectivo para eliminar el pelo grueso, pero cuando llega a las fases finales del tratamiento su efecto es limitado ya que el pelo se vuelve muy fino y ligeramente más claro, por lo cual el láser pierde efectividad y sus resultados se reducen en un porcentaje considerable.

La luz pulsada tiene longitudes de onda, y esto hace posible que puedan escogerse parámetros específicos para poder atacar, al mismo tiempo, al vello más fino y más claro sin que con ello se tenga que dañar la piel.




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