CIrugía para la Displasia de Cadera

La displasia de cadera es un trastorno congénito que se da muy pocas veces en el ser humano. Sin embargo es algo que puede suceder y se detecta al poco de nacer el bebé, por una deformación que está presente en la articulación de la cadera que puede ocasionar deformaciones y defectos que siempre preferiremos corregir con las edades más tempranas, bien sea por tratamientos conservadores o por la propia cirugía.

Se puede identificar con una sencilla radiografía de la articulación, que mostrará si la distribución de los huesos que forman la zona de la cadera es la correcta. Muchos bebés sufren este mal por alguna posición indebida durante el embarazo, aunque lo más habitual es que sea por algún defecto genético, sobre todo cuando son casos que tienen antecedentes dentro de la familia.

Para tratar de aplicar un tratamiento eficaz en la displasia debemos recurrir primero a los métodos menos agresivos, para ello se puede colocar un arnés como el de la imagen inferior, conocido como Arnés de Pavlik, que permite recolocar la posición de la cadera, evitando posibles luxaciones que deriven de la propia displasia. Se suele emplear hasta los 6 meses del bebé, revisando frecuentemente que su colocación es la adecuada. Sin embargo no siempre funciona al final del tratamiento y es necesario recurrir a la cirugía.

En cualquier caso hay que tener en cuenta que la cirugía para la displasia se aplicará una vez el niño cumpla los dos años, en ningún caso se optará por una intervención más temprana. La intervención quirúrgica consiste en colocar la cadera en su sitio de forma manual, mediante una técnica que se conoce en el ámbito traumatológico como reducción cerrada.  Para ello se coloca una pieza de yeso pelvipédico que irá corrigiendo la posición de la cadera, que se cambiará conforme crezca la criatura para que no tenga problemas por su tamaño.

La idea es que con el tiempo se termine implantando alguna pieza ortopédica, para ello se complementará la operación con unas sesiones continuas de fisioterapia y ejercicios de forma que se fortalezcan los músculos de la zona, de este modo el paciente podrá llevar una calidad de vida mucho mejor a pesar de sufrir esta dolencia.




Escribe un nuevo comentario

Su dirección de email no será publicada.
Los campos obligatorios están marcados con el símbolo *