Causas y tratamientos de la alopecia androgénica

Hay algunas patologías que parecen ser inherentes a la genética del hombre, y se han manifestado en altos porcentajes desde la aparición de la especie. Una de ellas es la Alopecia, caracterizada por “la caída o pérdida patológica del pelo”.

La diferencia entre los pacientes que presentaban Alopecia hace 30 años o más, y los que la sufren ahora, es que la medicina y las investigaciones han avanzado también en este campo. Estos avances han significado que un importante porcentaje de los pacientes aquejados de Alopecia obtienen una solución satisfactoria si acceden al tratamiento adecuado.

Para que nos demos una idea clara de lo extendida que está esta dolencia en la actualidad, hay que decir que, según las estadísticas, 5 de cada 10 hombres mayores de 40 años tiene la zona de la coronilla despoblada, es decir, sufren alopecia en ambas zonas del cuero cabelludo. Mientras tanto, en la franja de los mayores de 21 años, el 90 % padece esta carencia de pelo solamente en la zona de las entradas. En algunos pacientes de esta segunda categoría, el nivel de alopecia puede mantenerse estable con el paso de los años, o derivar en una caída o falta de crecimiento más acentuado.

La calvicie masculina más común es la denominada hereditaria o androgénica. Se cree que los hombres que sufren esta clase de alopecia tienen una predisposición genética a que los folículos del pelo se vuelvan más sensibles a la testosterona dihidrotestosterona, conocida con las siglas DHT. La testosterona es convertida por la enzima 5-alfa-reductasa en DHT, y ésta, a su vez, reduce los folículos y endurece las membranas del cuero cabelludo. En este proceso los folículos reciben menos irrigación sanguínea, lo que debilita progresivamente el crecimiento del pelo hasta que dichos folículos se atrofian definitivamente y la alopecia está declarada.

Tal como se analiza cualquier patología o problemática relacionada con la salud de hombres, mujeres y niños, no se pueden dejar en segundo plano las causas de las mismas. De hecho, estas causas constituyen el aspecto más importante de cara a llegar a encontrar posibles soluciones, además de ser las que determinan el enfoque de las investigaciones y estudios.

Hoy en día se conocen muchos tipos diferentes de alopecia, pero algunas de las causas más comunes para todas ellas pueden ser: una dieta carente de nutrientes esenciales, patologías relacionadas con un mal funcionamiento de las tiroides, infecciones, estrés, anemia o exceso de cosméticos entre otras.

El diagnóstico de la Alopecia se detecta cuando se observa que los pelos de nuevo crecimiento son mucho más finos que el resto de los que recubren la cabeza. Los pelos delgados por naturaleza no implican alopecia.

Como señalamos anteriormente, las clínicas especializadas en esta patología ponen a disposición de las personas que la sufren, los médicos más experimentados, que en primer lugar analizarán el caso particular, y en profundidad, para luego determinar el tratamiento.

En caso de tener que recurrir a un transplante capilar, éste suele acompañarse de algunos medicamentos complementarios, siempre con prescripción médica, tales como:

*Finasteride: es una píldora que se ingiere sólo una vez al día, siempre con prescripción médica. Su acción se dirige a reducir los niveles de DHT en el cuerpo, que como señalamos, es la causa de la alopecia androgénica. Según las evaluaciones de resultados, el Finasteride retrasa la calvicie y regenera el pelo en la mayoría de los hombres.

*Minoxidil: se aplica sobre la zona despoblada del cuero cabelludo. Se puede conseguir en loción o espuma, y en la mayoría de los países se puede obtener sin receta. Produce los mismos efectos que el Finasteride mediante una reducción del calcio en las células, reduciendo el crecimiento de las fibras del pelo.

*PRP Plasma rico en plaquetas: su acción se basa en la alta concentración de plaquetas en la sangre –mayor que la normal-. Estas plaquetas provienen del propio cuerpo del paciente. Las plaquetas cumplen una función esencial en la regulación, crecimiento, recuperación y cicatrización de los tejidos.

El empleo del PRP como tratamiento posible ante casos de alopecia, responde al hecho de que se cree -por algunos estudios- que el crecimiento plaquetario podría “activar” los folículos dormidos, y a su vez, empezar a generar producción de pelonuevo. A pesar de las esperanzas que los investigadores depositan en este método, todavía se encuentra en fase experimental.




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