Tratamiento para la artritis reumatoide

La Artritis reumatoide es un tipo crónico y severo de artritis, que se caracteriza por la inflamación de las articulaciones y de los tejidos que las rodean. Bien entrados ya en el siglo XXI, todavía se desconocen las causas específicas que estimulan la aparición de esta enfermedad. Los que sí se sabe es que se trata de una patología de carácter autoinmune, ya que es el propio organismo el que activa ciertos mecanismos para agredir a tejidos sanos. También se sabe que puede haber un factor genético (hereditario) que promueva la aparición de este tipo de artritis.

Esta enfermedad puede aparecer a cualquier edad y no de factores ambientales, aunque sí se da mayoritariamente en hombres.

Los principales síntomas de este tipo de artritis son:

-La rigidez en las articulaciones, especialmente por las mañanas.

-Articulaciones que pierden la capacidad de amplitud de movimiento o que se deformen.

-Entumecimientos en manos o pies.

-O dolor a la hora de respirar, entro otros.

Posibles soluciones para la artritis reumatoide

Al ser una enfermedad crónica, el tratamiento de esta enfermedad será de por vida, así que el paciente deberá incluir en su vida una serie de pautas que deberá seguir como la realización de ejercicio o tratamientos fisioterapéuticos.

Además, será necesario un tratamiento farmacológico. Este tratamiento residirá en la toma continuada de corticoides, la prescripción de inyecciones de esteroides o de ácido hialurónico (más específicas para dolores en las rodillas), fármacos analgésicos antiinflamatorios, medicamentos antipalúdicos, suplementos de glucosamina y terapias inmunodepresoras que palien los síntomas y controlen la evolución de la enfermedad. La administración de cada uno de estos tratamientos dependerá de la severidad de cada caso en particular.

En algunas ocasiones se hará necesario recurrir a la cirugía para corregir las articulaciones más gravemente dañadas.

El pronóstico de la artritis reumatoide dependerá de la gravedad de los síntomas que sufra cada paciente en particular. De esta forma, los pacientes que son atacados por esta enfermedad podrán desmejorar más rápidamente que los pacientes más mayores.

Las complicaciones que pueden aparecer al sufrir esta patología son varias, como el riesgo potencial de sufrir arterioesclerosis, la inflamación de los vasos sanguíneos o el daño pulmonar.




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